Capítulo 7 DEMASIADA CARGA EMOCIONAL

Sophía 

Salimos del hotel luego de desayunar un par de tostadas y de vestirme con un Outfit, que me pidió en la boutique del hotel, porque la mía había quedado deshecha después de nuestro primer encuentro apasionado, me sonreí de solo recordarlo y hubo partes de mi cuerpo que reaccionaron con excitación ante la sola evocación de esos momentos.

Debí meterme prisa porque según Nick estábamos a contra reloj, lo escuché hablar con alguien para atrasar la partida y me causó curiosidad, ¿Sería la persona que nos compraría los boletos? Me pregunté.

No obstante, ocupé mi mente con otras cosas como por ejemplo, ir a buscar ciertas cosas a mi casa sin que él me acompañara y aprovechar para enviarle un mensaje de texto a mi madre por WhatsApp para decirle que me iba a quedar donde una de mis amigas que no fuera Mariana, porque si le decía que estaba donde ella sería capaz de llamarla de inmediato para verificar la información y si lo hacía terminaría descubriendo mi mentira. Pasé una mano por mi frente como gesto de preocupación, esto que estaba armando para escaparme de mi casa no era tarea fácil.

Por otra parte, había descartado la idea de llamar a mi madre, porque si escuchaba mi voz se percataría de inmediato que estaba mintiendo, porque tenía una condición de que cuando estaba nerviosa o mentía tartamudeaba.

Yo estaba demasiado preocupada por lo que iba a hacer, nunca le había mentido a mi familia y menos aún a mis amigas, pero ahora había aceptado a acompañar a Nick y tenía que armar mi historia de la mejor manera, los nervios revoloteaban en mi interior aguijoneándome con unos remordimientos anticipados por lo que estaba planificando hacer.

Segundos después pensé que sería una mejor idea comunicarme con Mariana y decirle que si mi madre la llamaba le dijera que me estaba quedando con ella porque no quería quedarme sola en la casa. Aunque corría el riesgo de que si le decía a mi amiga donde estaría me recriminaría y sería capaz de convencerme de lo contrario.

También podía decirle una mentira a ella, que me iba con René, un amigo de la universidad que estaba detrás de mí desde hacía un par de meses, pero debía avisarle a este que evitara contactarse con mi amiga, porque si no descubriría también mi mentira.

Mi mente era un torbellino de ideas y de excitación, no entiendo como había gente que la mentira le salía de forma natural cuando a mí estaba a punto de darme una apoplejía de estar cuadrando mentiras y rogando que después pudiera recordarme de todo para no quedar en evidencia.

Por otra parte, no quería que Nick me acompañara a mi casa, porque había cámaras de seguridad por doquier, incluso en la fachada exterior y a su vez estas estaban conectadas a los celulares de mis padres y de mi hermano mayor y si iba con él se darían cuenta. Pero estaba negado a dejarme ir sola porque temía que terminara arrepintiéndome de acompañarlo.

Esa actitud de Nick, me provocaba cierta satisfacción porque me hacía sentir que quería estar conmigo y que al parecer era importante para él como lo era para mí. Al final pude convencerlo y me permitió ir en un taxi a mi casa mientras tanto él me esperaría en el Aeropuerto y aunque al principio mostró indicios de oponerse, terminó cediendo porque recibió una llamada importante de su trabajo y otras cosas que tenía que atender, pero a las cuales le resté importancia y no quise indagar, porque me había dado cuenta de que ese tema era delicado para él, porque al parecer era bastante celoso con su ámbito laboral y no quería que volviéramos a tener malos entendidos

Así que en ese momento, ya estaba en mi casa, había recogido mis documentos de identidad e incluso tomé de la caja fuerte de mi padre mi pasaporte y doscientos cincuenta euros, por si los necesitaba, aunque por un momento desistí de la idea de llevármelos, una parte de mí me instó a que lo hiciera y terminé por hacerle caso.

Seguidamente llamé a René para que secundara mi mentira de que me iba a un viaje con él y su familia de fin de semana por si lo llamaba Mariana. Sin embargo, no fue tarea fácil convencerlo. Se molestó con mi preposición y quiso negarse.

— ¿Dónde irás Sophía? Creo que no es buena idea que inventes una mentira de esa magnitud. Si te llega a pasar algo yo seré de cierta manera responsable, no estoy de acuerdo ¿Por qué quieres hacer algo así? Tú nunca has sido una chica de mentir. Dime la verdad ¿Con quién te vas? —Insistió mi amigo bastante molesto.

Si hubiese sabido que esa sería su actitud mejor me hubiese inventado otra mentira que no lo involucrara, pero el tiempo corría y Nick, estaba llamando insistentemente para meterme prisa.

—René, voy a Roma. Me invitaron a conocer el coliseo, sabes que desde hace mucho tiempo he estado loca por conocer esa ciudad y sus bellezas, por favor no te niegues es mi oportunidad—le supliqué en tono lastimero buscando conmoverlo.

— ¿Quién te invitó, Sophía? —Interrogó en un tono severo.

— ¡Eso no es tu p-problema! Solo q-quiero que me digas ¿P-piensas ayudarme o no? — Pronuncié tartamudeando por más que intenté disimular. La verdad es que no quería que de mi boca saliera algo que le hiciera sentir mal, no me agradaba para nada tener que herir su corazón, era mi amigo y lo quería mucho.

—Vas a salir con alguien más y te niegas a decírmelo. No te detengas Sophía ¿Dime con quién vas a ir? ¿Lo conozco? —Preguntó en un tono triste como si quisiera que le negara lo que a su parecer era la verdad.

Pero no lo hice, preferí decirle la verdad, si me iba a ayudar era mejor que conociera a donde iría.

—Lo siento René. Pero me voy de viaje a Roma, con un c-chico que c-conocí anoche, amanecí con él…— a este punto me puse nerviosa, no quería decirle que el hombre a quien había conocido era mayor que yo por más de diez años, por lo cual debí decirle que fue un chico.

Al escuchar silencio al otro lado de la línea, mi nerviosismo se elevó, sentía un cosquilleo por todo mi cuerpo y mis manos comenzaron a sudar… pero seguí hablando, tratando de que entendiera mi posición. — No q-quiero hacerte d-daño. Sabes que eres importante p-para mí, pero no de la m-manera que quieres. Si no d-deseas ayudarme c-cubriéndome, lo entenderé perfectamente. Adiós René—manifesté dispuesta a cortar la llamada, pero justo cuando iba a hacerlo, él habló.

—No cortes Sophía. Te ayudaré y ojalá ese chico que me dices que conociste anoche te sepa valorar y se dé cuenta de la hermosa chica que eres y no te haga sufrir.

» También quiero que tengas presente, que pase lo que pase, no importa las circunstancias, estaré aquí para ti. Yo te amo Sophi y quiero tu felicidad así no sea a mi lado. Y espero pronto conocer a tu novio. Dile a Mariana que estarás conmigo y mi familia y yo avalaré tu palabra y me mantendré alejado de ella, para que no me vea.

No podía creer mi buena suerte, a pesar de haberle dicho la verdad quiso ayudarme y eso se agradecía. — Gracias René — pronuncié con mi voz cantarina — Sabes que eres el mejor amigo que he tenido y voy a ver que te traigo de Italia — le dije sonriente.

Él respondió a mi sonrisa con una carcajada: —No es necesario mi Sophí, mi mejor regalo es volver a verte el lunes sana y salva. Cuídate.

Me despedí de René y le escribí a Mariana un mensaje.

Ami Mariana: “Hola, amiga. René me ha invitado a ir a partir de hoy y hasta el domingo a un viaje de paseo con su familia. Sabes que nunca hago esto, pero quiero por una vez hacer las cosas diferentes a mi propio estilo, sabes que si le digo a mi madre que voy con ellos se negará a darme permiso. Así que para todos los efectos estoy contigo. Gracias Ami eres la mejor.

1. No puedo llamarte porque ya voy en el auto con ellos. : )”

Seguidamente le escribí a mi madre un mensaje.

Madre: “Hola, mamá. Te escribo para avisarte que me voy a pasar los días donde Mariana. Es que me ha causado miedo estar sola en casa, definitivamente la soledad no es lo mío. Pienso que estaré mejor en su casa y así estarás más tranquila. No te llamé porque ando con premura me está esperando el taxi fuera de la casa. No quiero salir en mi auto. Sabes que no me gusta conducir.

Te amo mami.

1. Saludos, besos y abrazos a mi padre. Que lo amo con todo mi corazón.”

Después de enviar el par de mensajes, recogí mi maleta un poco grande a decir verdad, pero es que no podía viajar sin llevarme todo lo que consideraba que iba a necesitar, verifiqué que tuviera todo, comprobé que las ventanas, la llave del gas, del agua y las puertas de la casa estuvieran cerradas y luego me dirigí al taxi.

Del trayecto al Aeropuerto Nick estuvo conversando todo el momento conmigo. De manera que cuando llegué me esperaba en la puerta, apenas me vio, me dio un apasionado beso, me quitó la maleta y me tomó la mano y comenzamos a recorrer un largo pasillo que nos iba alejando del bullicio de la gente.

— No debiste haber traído una maleta con tantas cosas, solo era necesario traer tus documentos personales y un pequeño morral—manifestó con seriedad y en un tono que me dio la impresión de que algo lo irritaba—si te hacía falta algo lo hubieses podido comprar en Roma. No entiendo esa manía que tienen las mujeres de decirles que van de viaje y de inmediato preparan una maleta como si van a durar dos semanas o un mes de viaje cuando apenas son un par de día. Parece que todas han sido cortadas con el mismo patrón—expresó haciendo una mueca de disgusto.

Su actitud beligerante me tenía un tanto confundida, daba la impresión como si estuviese molesto de que hubiese aparecido y prácticamente me llevaba a rastras, recorriendo un sin fin de pasillos.

Sin embargo, ante sus palabras preferí quedarme callada porque quería evitar una discusión con él, la mayoría de las veces yo era así, poco me gustaba la confrontación, prefería guardar silencio y dejar pasar.

Minutos después, llegamos a una sala donde me pidió mis documentos, lo chequeó con las autoridades y después caminamos por una especie de túnel que nos llevó al exterior, le dio la maleta a un muchacho que estaba esperando y me tomó de la mano.

Me quedé sorprendida cuando me hizo subir la escalinata de un jet. Al hacerlo, pude ver el avión más lujoso que había visto en mi vida, estaba decorado con paredes y asientos de color beige, que parecían los sillones de las salas de cine VIP, aunque más lujoso, divisé una cabina con un acogedor cine, pantalla gigante y con altavoces en el techo.

Lo ostentoso del avión era tal, que no pude evitar mi mirada de sorpresa, parecía una niña a quien llevaban a un parque de atracciones y aunque mi familia eran personas de recursos económicos, no teníamos un jet así, bueno realmente no teníamos ninguno y jamás había visto uno, ni remotamente parecido.

Admirada por lo que veía, esgrimí una gran sonrisa y pregunté con inocencia

—¡Guao! ¿Tienes tu propio Jet? —Sin esperar respuesta continué—está súper, es demasiado lujoso, seguro te costó una gran fortuna.

Giré mi rostro para verlo y observé como Nick apretaba su mandíbula enfurecido y las aletas de su nariz se ensancharon un poco. Parecía un animal rabioso y lo peor de todo es que desconocía lo que había provocado su actitud.

Me abracé a mi misma nerviosa como un sistema de autodefensa, mientras mi cuerpo comenzó a temblar de manera incontenible. Debí dominarme para no salir corriendo, porque sinceramente era lo que me provocaba, pues este hombre cambiaba de humor como yo de ropa interior y eso me abrumaba. Me quedé pensando y evaluando lo que debía hacer o decir, porque realmente no estaba preparada para semejante carga emocional.

"Tu inteligencia puede ser confusa,  pero tus sentimientos nunca te van a mentir".  Rogert Ebert.

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