Capítulo 114 Recibimiento

El sol de la tarde bañaba la fachada de la gran casona, pero para Alejandro, que cruzó la puerta de la mano de Nataly con suma cautela, la verdadera luz estaba en el bullicio y las risas de sus hijas que llenaban el recibidor.

—¡Papá! ¡Papá ya regresó! —gritaron las niñas al unísono, corriendo a to...

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