Capítulo 123 Furia ciega

Marina caminaba por la acera a pasos acelerados, tropezando con sus propios pies. El viento frío de la tarde le golpeaba el rostro, que llevaba descompuesto y despeinado, pero la rabia que sentía por dentro era mucho más intensa. Tenía las manos temblorosas, apretadas en puños tan fuertes que las uñ...

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