Olas rompiendo

—¿Y si estás equivocada? —preguntó él, con voz baja.

—No puedo estar equivocada. Quiero decir—

Antes de que pudiera completar mi frase, me había acercado a él, me tomó la cara y me besó. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho y había un ruido ensordecedor en mis oídos cuando sus labios se encontr...

Inicia sesión y continúa leyendo