Empuja y tira

Por un momento, ella me miró con incredulidad, los labios carnosos entreabiertos.

—¿Qué? —susurró y me levanté, imponiéndome sobre ella. Era bastante alta para ser mujer, pero yo era más alto. Luchar contra la verdad no tenía sentido de todos modos. Quería hacerla mi Luna. Mía. Era la verdad.

—¿Ta...

Inicia sesión y continúa leyendo