Capítulo 132

Veinte minutos después, llegamos a una marina. Barcos de varios tamaños se mecían suavemente en el agua, con sus luces reflejándose en la superficie oscura.

—¿Un barco? —pregunté, siguiéndolo por el muelle.

—No cualquier barco. —Alexander señaló hacia un yate elegante que parecía sacado de una rev...

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