CAPÍTULO 50

Todavía había un indicio del alboroto de la noche anterior. Estaba inquieto por los comentarios enigmáticos de la figura oscura y el aullido de advertencia del Alfa contrario. La mujer que llamó mi nombre seguía viniendo a mi mente. ¿Cómo sabía de ella? ¿Por qué parecía tanto familiar como extraña?

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