CAPÍTULO 63

Ecos de Sacrificio

Después de lo que había visto en el Ojo del Oráculo, salí tambaleándome del salón de adoración, mis piernas apenas sosteniéndome. El mundo temblaba. Sombras llenaban mis ojos, pero no era fatiga; era algo más. Como un susurro de otra era, el remanente de la imagen seguía afer...

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