Capítulo 4 En la misma universidad II

—Kiara Jacksyn—

Estaba tan de buen humor hasta que me di cuenta de que el odioso de Nicolás va en esta universidad. Las chicas querían morirse de la risa cuando Melisa les contó todo lo que había pasado con ese chico porque yo ayer le dije todo. Mi hermana está superfeliz que Oscar vaya en esta universidad, podrá verlo más seguido y las chicas no dejan de decir que esos chicos son una especie de dios griego. Están dementes.

Mi amigo Daniel ha llegado a la mesa, y luego llegó Aron que antes se la pasaba con nosotros y ahora lo hace muy poco. Miro a las chicas cuando veo quiénes vienen para la mesa: Oscar y un chico que viene abrazado de otra chica. Mi hermana me pisa el pie por debajo de la mesa y la derribo con mi mirada.

—Kiara, Milagros —nos saluda Oscar con una sonrisa, y un beso en la mejilla a cada una—. Qué bueno que vayamos en la misma universidad.

—Oscar —saludamos al unísono.

—No tenía la menor idea que iban a esta universidad.

Milagros le sonríe.

—Ya ves como es la vida —mira a los chicos que están a su lado y la chica me parece conocida—. Miren, ellos son Rubiela y Diego, unos amigos.

—Un gusto —responden en unísono.

—Igual —trato de sonreír—. Mira, ellos son Melisa, Sacha, a mi hermana ya la conoces, Aron es mi novio y Daniel es mi amigo.

Oscar mira a Aron y parece extraño, es como si lo conociera, mientras que Aron parece no conocerlo y saluda con tranquilidad.

—Kiara, te manda a decir Nicolás que si puedes ir a su mesa, que te preguntará algunas cosas del centro.

La chica sonríe.

—Mi novia no está en horarios de trabajo —Aron me mira con seriedad.

—En un momento voy —respondo, mirando a Aron porque sabe que no me gusta que se comporte así. Me levanto y Rubiela me abraza como si me conociera de años atrás—. Ya vengo.

—Cuidado le tiras otra malteada —bromea Daniel y todos sueltan una risita, a excepción de Aron que no parece nada contento.

Comienzo a caminar con Rubiela a paso lento y ella no me quita el brazo de encima.

—Tu novio no parece tan feliz con tu trabajo —me dice Rubiela mientras caminamos.

—Digamos que no comparte que trabaje fuera de los horarios adecuados para él —trato que no suene tan mal—. Es un poco delicado.

—Creo que la palabra poco le queda pequeña —nos detenemos—. Te dejo hasta aquí, supongo que Nicolás quiere hablar contigo a solas.

Deja salir una risita y me guiñe un ojo. Esta chica parece divertida, pero no sé por qué se comporta de manera extraña, parece que tampoco le cayó bien Aron. No entiendo para qué Nicolás quiere hablar conmigo, si se supone que no quiere ni verme, y mucho menos tenerme cerca porque soy poca cosa para él. Pero veamos con qué pendejadas sale este chico que solo en días me está complicando la vida.

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