Capítulo 30 LO QUE NO PUEDO DECIR

—No puedo decirte lo mismo.

Dante no soltó mi mano.

—No te lo pedí.

—Acabas de confesar que te estás enamorando de mí en medio de un estadio vacío. Eso suele requerir una respuesta.

—Acabo de recuperar la respiración. Mi sentido de la oportunidad todavía está en observación.

—¿Vas a arrepentirte cua...

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