Capítulo 59 DOS FIRMAS

—No voy a renunciar a Monterrey para salvar nuestra prueba de convivencia.

Dante dejó de servirse café. Eran las seis y media de la mañana, yo llevaba su camisa y los dos contratos seguían abiertos sobre la mesa del hotel como si hubieran pasado la noche vigilándonos.

—Bien —respondió.

—No digas “bi...

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