Capítulo 84 EL HOMBRE QUE REGRESÓ TARDE

—No abras la puerta todavía.

Dante se detuvo. Victoria seguía dormida sobre su pecho, ajena al hombre que esperaba afuera para estrenar una palabra que nunca había sabido ejercer conmigo.

—No haré nada hasta que me lo pidas —dijo.

Octavio volvió a tocar el timbre.

—Puedes dejarlo entrar —decidí—, pe...

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