Capítulo 87 SIN CONTRATOS

—Entonces no tendremos sexo.

Dante seguía entre mis piernas, con la camisa abierta y la boca enrojecida por mis besos. Podía sentir su deseo contra mí, aunque sus manos ya no me tocaban.

—Eso acabo de decir.

—Suena a ultimátum.

—Es un límite. Tú no eres la única que puede ponerlos.

La respuesta me o...

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