20. Únicamente por usted

María Teresa se levanta con rapidez, jadeando, sudada, con el cabello adherido a su frente. Ha tenido una pesadilla. Busca la imagen de la virgen al lado de su mesa, y empieza a suspirar. 

—Dios —suelta—. Sólo…protege a mi hijo. 

Rosario la ve levantada cuando toca y abre la puerta de su cuarto y ...

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