Verdades Brutales

Serena.-

El silencio en la habitación era diferente esta noche. Ya no era el silencio gélido de la indiferencia.

Sino uno cargado de electricidad, como el aire antes de una tormenta que promete arrasar con todo.

Maxim estaba sentado frente a mí, con la camisa negra desabrochada en el cuel...

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