No Olvides Que Eres Mía

Anika.-

Me giro en el asiento para enfrentarlo, pero Randy me atrae hacia arriba, obligándome a ponerme de pie.

Su mano se desliza por mi espalda, presionándome contra la dureza de su cuerpo.

La lujuria de la situación me nubla el juicio.

—  No quiero escapar de ti, Randy –susurro, llevo...

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