Sobrevivir

Anika.-

La duda es una astilla clavada en el centro de mi cerebro.

Cada vez que el hombre que duerme a mi lado me toca, siento un rechazo eléctrico, una alarma que me grita que esa piel, aunque idéntica no emana el mismo calor.

Pasé la noche en vela escuchando su respiración rítmica, dema...

Inicia sesión y continúa leyendo