Para Ganar Siempre Hay Que Perder

Anika.-

—  ¿Nos habrán oído allí afuera? –pregunté sonrojándome de solo pensar que Louis y sus hombres escucharon cada gemido que salió de mi boca.

—  Estamos solos –levanté mi cabeza del pecho de Randy–. Todos se fueron, solo me quedé con unos pocos hombres y no están dentro de la casa, por ahora...

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