Sí, Señor

 Máximo.-

—  ¡Jamás pensé que mi querido yerno, me visitaría en mi propia casa! –Vladimir apareció en la entrada de su casa recibiendo con los brazos abiertos a Máximo.

Máximo observó en el umbral de la puerta a Olga llevando una bata de seda emplumada como si fuera una madame del siglo pasado...

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