Sin Piedad

Olga.-

A pesar del cansancio me pasé la noche vigilando a la vieja, después de mis palabras pensé que iría corriendo con algún vecino a decirle que la loca de su hija había llegado para amenazarla con matarla.

Sin embargo se quedó sentada, igual que yo despierta. No quería demostrarle miedo...

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