Traición

Olga.-

Los gemidos escapaban de mi boca, resonando por toda la tienda mientras las embestidas de mi nuevo amante, me estrellaban contra el vidrio del estante repetidamente.

—  Eres una diosa –susurró en mi oído, jadeando para luego morder el lóbulo de mi oreja.

—  Sí, sigue así –supliqué gimi...

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