Castigo

 Máximo. –

Mi padre y yo observábamos a través de las cámaras de nuestra sala de interrogación,  a la víbora de Olga.

—  ¿Tú que piensas? –preguntó mi padre sin apartar los ojos de la pantalla.

—  Lo que dijo coincide con la información que nos dio el abogado, no creo que conozca a Alex Claes...

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