Pequeño Girasol

Anya.-

Al bajar del auto mi tío clavó sus ojos en mí, había un destello de sorpresa pero también orgullo y satisfacción.

Me alegra saber que nunca me vio en el estado en el que me encontraba hace más de año y medio. Me odiaría y me dolería decepcionarlo mucho más.

—  Padre –saludé a Maxim, de...

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