Capítulo 40 Estoy aquí por ti

Aurora no tenía ni idea de cómo se suponía que debía reaccionar. Y aunque sabía que no estaba haciendo nada malo y que no tenía nada con ninguno de los dos hombres, una incomodidad inmensa se apoderó de su cuerpo mientras veía al pelinegro acercarse con el ramo de flores en la mano.

Sus ojos fueron...

Inicia sesión y continúa leyendo