Capítulo 46 No voy a soltarte

El hombre gordo, sudado y con una sonrisa maquiavélica estaba viendo su hazaña desde el lugar más apartado del parque. Si ese estupido niñato creía que iba a llegar a su parque a cambiar y quitarle todo lo que por tanto tiempo él había codiciado estaba muy equivocado.

Roger, el administrador, hizo ...

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