Capítulo 57: Pasión prohibida.

Joaquín se miraba en uno de los grandes espejos del baño y no podía creer lo que sus ojos veían. Él enfundado en un overol de limpieza, negó con la cabeza, y colocó sus dedos sobre el mármol del lavamanos. 

—Esto no se hizo para mí —murmuró bajito. 

Rosita ingresó con el carro de utensilios de lim...

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