Capítulo 3 Revivir nuestro pasado

Ellie

    Demonios... Ellie Stewart ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Por qué le permites a un desconocido tener tanto poder sobre ti?

    Me encerré en la habitación de Vicenzo, semidesnuda y con el corazón acelerado.

    Observé todo lo que tenía a mí alrededor; una gran cama con edredones de calidad, almohadas de plumas, lámparas que de seguro costarían miles de dólares y en las paredes del dormitorio, colgaban cientos de fotografías de una mujer adulta, un hombre mayor y una muchacha más joven de expresión seria. Por obvias razones, supuse que esa señora era la madre de Vicenzo, la misma por la que está dispuesto a cometer tantas locuras.

    Me alejé de la puerta en cuanto escuché que giraba la perilla, y juro que me puse aún más nerviosa al ver a ese hombre sin camisa frente a mis ojos. Suspiré, buscando la forma de tranquilizarme y dejé que se acercara a mí, para arrinconarme en la pared más cercana y comenzar a besarme.

    Vicenzo Coppola, estás haciendo que pierda los estribos por ti.

    —Gatita...—susurró—. Eres preciosa, no me malinterpretes, pero, me pregunto si estás segura de hacer todo esto. No quiero incomodarte en ningún momento.

    —Yo...Creo que acabamos de conocerlos y que tan solo he perdido los estribos —mis mejillas se enrojecieron y cubrí mis pechos con mis manos. He perdido la cabeza—. Lo siento, por supuesto sé que he arruinado el momento por completo y que...

    Me interrumpió colocando uno de sus dedos sobre mis labios.

    Si sigues comportándose así, juro que vas a ser mi perdición.

    —No voy a forzarte a nada, Ellie, creo que deberías tenerlo en claro desde ahora —murmuró alejándose de mí y entregándome su camisa, la cual acepté gustosamente para cubrir mi torso. Creo que he tenido suficiente de todo esto—. Eres una mujer hermosa, de muchas maneras...Y está claro que no pienso negarlo, a pesar de eso, no quiero que te sientas forzada a tener sexo conmigo. Bueno, es cierto que me ha encantado verte de tal forma, sin embargo, concuerdo en que debemos conocernos un poco más antes de dar el siguiente paso. Todo siempre va a depender de lo que tú quieras.

    Asentí. Me sorprende que este hombre sea tan comprensivo, pues, ya saben, la mayoría suele ser una verdadera mierda.

    —Gracias Vicenzo...No es que te esté rechazando de forma sexual...No pienses lo contrario...—sí, Ellie, la estás cagando—. ¡No te aborrezco! ¡Te deseo!

    Bien. Quedaste como una tonta.

    Él comenzó a reír con fuerza y no pude evitar bajar la mirada hacia su trabajado abdomen.

    ¿Cuándo dejaste que tu cerebro se apagara? ¿Acaso encuentras a este hombre tan atractivo para ti Ellie Stewart?

    —No obstante, no soy este tipo de persona —hubo un silencio—. No suelo ser muy abierta ante las personas. Yo, no soy así, siento si te he dado otra impresión distinta de mi persona. Este día ha sido demasiado extraño, y parece que estoy perdiendo el control de mis propios actos.

    —Todo está bien, Ellie —volvió a sonreír, sin una explicación aparente su sonrisa lograba tranquilizarme—. Has tenido un día complejo, lleno de emociones y de cambios, así que lo mejor será que te vayas a la cama y descanses. Te lo mereces.

    —Oh, sí, gracias por comprender...—me alejé de él. Necesitaba alejarme de ese hombre si no quería volver a perder los estribos otra vez—. Dormiré en el sillón.

    —¿Te volviste loca? —frunció el ceño con evidente molestia—. Duerme en mi cama y yo dormiré en el sofá, no pensarás que voy a permitir que mi esposa duerma en un sillón.

    Oh, esposa...He olvidado ligeramente ese pequeño detalle que comenzará a condicionar mi vida.

    Me encogí de hombros en respuesta, restándole importancia.

    —Técnicamente no soy tu esposa todavía porque no hemos firmado ningún tipo de papeles legales —lo molesté y rió. Me agradaba estar con él, a decir verdad, me sentía muy cómoda con su compañía.

    Por primera vez en mi vida, no me siento sola estando junto con otra persona.

    —No eres mi esposa por ahora, niña bonita. Pero eso va a cambiar con el pasar de las horas o de los días, acostúmbrate. —Plantó un beso en mi frente, en serio eres todo un caso Vicenzo—. Duerme en la cama y punto, no voy a aceptar un no por respuesta. Permíteme cuidarte sin quejarte.

    —¡Lo que el magnate diga! —volví a burlarme. Me gustaba el rumbo que esta conversación estaba teniendo. Me gustaba su dulce, y a la vez candente, compañía.

    —Ya vete a la cama antes de que te vuelvas loca. Necesitas descansar —me guiñó un ojo, abriendo la puerta del dormitorio para salir del mismo—. Buenas noches, gatita. Qué sueñes con los angelitos.

    —Buenas noches, Vicenzo. Qué sueñes con los angelitos. —Respondí con una gran sonrisa. Hace mucho que no sonreía así.

    —Claro que soñaré contigo, gatita —coqueteó haciéndome tragar saliva. Oh, basta, me estoy sonrojando con cada frase que este hombre dirige hacia mí.

    —Gracias por todo...—mencioné y asintió, entonces desapareció de mi vista por completo dejándome en la habitación sola.

    Vi todo lo que tenía cerca y me acosté en la cama rápidamente. Estaba cansada y aunque el día no comenzó de la mejor manera, todo cambió por completo en tan solo un par de horas.

    Mientras pensaba en todo lo que pasó hoy, caí rendida de inmediato.

    El sonido del maldito teléfono me despertó de mi profundo sueño. Maldije antes de removerme en la cama, qué horrible manera de despertar.

    Tomé la llamada, sin fijarme de quién se trataba puesto que acababa de despertar y no estaba del todo cuerda todavía.

    —¿Hola? —esbocé una mueca sentándome en medio de esa gran cama de tres plazas. Observé todo a mí alrededor y noté que no había ningún ruido en todo el departamento, solo espero que ese hombre no se haya atrevido a dejarme sola ahora cuando no conozco nada de esta ciudad.

    —¡Ellie Stewart! ¡Harás que vaya a Italia y te ahorque con mis propias manos! —La voz del otro lado me asustó. Se trataba de mi preciada mejor amiga y quien seguro me mataría si se enterara de la locura que cometí anoche, Faith. Conozco a esa mujer mejor que a la palma de mi mano y me ha acompañado a lo largo de varios años.

    —Oh, Faith...Siento haberte preocupado de tal manera —lentamente comencé a levantarme de la cama, me dirigí al baño para lavarme el rostro y las manos al mismo tiempo que colocaba la llamada en altavoz—. Sabes, mejor que nadie de hecho, que la situación en casa era insostenible y que me harté de la misma rutina de mierda. He vivido durante años aguantando, no obstante, tal como cualquier ser humano lo haría, terminé por cansarme de sus tontas actitudes. Ya no soy una niña que tenga que soportar todas las faltas de respeto, ahora soy una adulta que puede ver las cosas como son y que es capaz de tomar sus propias decisiones. Quiero vivir mi propia vida, bajo mis propias decisiones, no quiero vivir una vida que los otros escojan para mí.

    —Mi Ellie, entiendo completamente el que estés cansada de todo lo que tus padres te han hecho vivir y sé, claro está, que nadie merece juzgar a una persona por sus sueños y que nadie tiene el derecho de decirte que tus ilusiones no sirven —se calló un segundo, probablemente pensando en lo que diría a continuación—. Siempre he estado de tu lado, no necesito repetirlo una vez más. A pesar de todo lo malo que puedan ser tus padres, a mí parecer esta vez sí te has pasado de la raya con lo que estás haciendo. Entiendo que debe ser extremadamente molesto que te hagan vivir la vida que ellos quieren que vivas y que eres una persona adulta que puede tomar sus propias decisiones...Solo que no termino de apoyar la decisión que has tomado... ¿En serio te fuiste a Italia? Sé a la perfección que no serías capaz de tanto, eres mi mejor amiga y te conozco. Probablemente solo inventaste que te fuiste a Italia y sigues en algún rincón de Londres esperando que la situación con tus padres mejore lo más rápido posible.

    De ser así, no conoces lo que soy capaz de hacer. Parece que no me conoces realmente.

    —De acuerdo, lo creas o no, lo he hecho. Sí que he sido lo suficiente capaz para tomar esa decisión, al fin dejé de ser una cobarde y tomé un poco de valentía. —Abrí la puerta de la habitación para salir a la sala y darme cuenta que estaba sola, no creí que este hombre iba a dejarme a solas el primer día que vivíamos juntos. —No soy una niña y mucho menos seguiré siendo el estúpido títere de mis padres. Quieren que lo haga todo como a ellos les gusta y si no les gusta algo, todos nos vamos al carajo porque necesitamos obtener su aprobación de la forma que sea. No viviré esperando recibir su aprobación, aquello significa entregarles mi vida entera y no estoy dispuesta a ello. La única que puede saber lo que desea para sí misma soy yo, y no deberían cuestionar mi vida entera como si lo que estuviera haciendo fuera algo malo, cuando jamás he cometido pecados de los que me arrepienta hasta el día de hoy.

    —Ellie...Lo sé, pero...—no supo qué decir. Por favor, amiga mía, no intentes defenderlos. Deja de ser egoísta y mira la realidad, no hay necesidad de tratar de ocultarlo todo como siempre.

    —Aquí no existe ninguna excusa que sea válida, Faith —me di una vuelta por todo el departamento, y sí, evidentemente me encontraba sola en ese lugar, por lo que supuse que él había salido a algún lugar. Le estaba agradecida por haberme cedido su cama la noche anterior y me sentía apenada porque tuvo que dormir en el maldito sofá—. Estudié economía para complacerlos tomando en cuenta que lo que siempre he querido ser es una diseñadora de modas... ¿Y qué es lo que piensan mis queridos padres al respecto? Oh, sí, tienes toda la razón. Ellos creen que el diseño de modas es una industria que ya ha sido explotada al cien por ciento y que no vale la pena ni siquiera darle una sola oportunidad. Toda mi vida no he tenido más que una sola pareja, James, a mis veintiún años y al final, terminaron dándole fin a mi relación debido a que, según su parecer, ellos mencionan que no estaba preparada para amar tanto a alguien cuando eso estaba muy alejado de la realidad...Me separé de James porque jamás lo amé y no pensaba estar con alguien a quien no amaba, y después mis padres anhelaban que estuviera con él en una relación para beneficiarse de su fortuna debido que lo único que les interesa es el dinero...Cielo, me han quitado todo lo bueno que he logrado obtener en esta vida y me cansé, después de todos estos años de sufrimiento y sumisión, sé que no necesito seguir ni un minuto más de mi vida junto a personas que no lo merecen en lo absoluto. Ya es hora de que empiece a luchar por lo que siempre he deseado, no importa que eso tenga que ser en un país muy lejos, no importa que tenga que empezar en Italia desde cero sin ser nadie ni tener nada. Solo me tengo a mí misma y está bien, supongo que lograré estar bien así. Esto es lo que quiero, de verdad.

    —Tus padres son complicados cielo, y no imagino lo difícil que debe haber sido lidiar con ellos y su mente tan cerrada —la escuché con atención, sentándome en uno de los muebles de la sala. Es mi mejor amiga y la quiero como a nadie, no obstante, juro que mi mayor deseo es colgar el teléfono y no volver a saber nada de todas las personas que formaron parte de mi pasado. No deseo volver a ser la misma mujer que fui, no quiero seguir cargando con cadenas de un pasado—. Sin embargo, continúan siendo tus padres, las personas que te criaron y nada en este mundo va a cambiar aquello y están preocupados, muy preocupados por lo que hiciste. Debes saber que no puedes desaparecer de repente, dejándolo todo atrás como si no le debieras nada a nadie... ¿Cómo se te ocurre irte del país de pronto como si de comer una galleta se tratase?

    —Faith, ya basta, sé lo que hago y no necesito que me regañes o que intentes cambiar mi manera de ver las cosas —levanté el tono de mi voz, lo que menos deseo es crear una pelea innecesaria cuando toda mi vida es un verdadero remolino de emociones—. No quiero seguir viviendo una vida que no quiero tener. Soy una mujer adulta y la única dueña de mi vida. Y si ellos están tan preocupados diles que no voy a volver, que me encuentro totalmente bien alejada de todo ese mundo oscuro y lleno de sueños robados, y que les agradezco por haberme hecho darme cuenta que no me merezco permanecer al lado de personas que solo me hacen daño. He pasado por suficiente dentro de mi propio hogar y aunque no creí que tus propios padres fueran capaces de hacerte daño, ahora sé a la perfección que eso sí puede ser así. Al fin, luego de soportar todo, voy a hacer lo que quiera, voy a tener la vida que quiera sin que los demás lo cuestionen. Se acabó, lo entendí todo y no pienso regresar al lugar en el que no me siento bien, lo hago por mí misma y mi salud mental.

    No me hagas perder la paciencia, al menos no la poca que me queda.

    —¡Piensa en lo que estás haciendo! ¡No puedes desaparecer y dejar a todo el mundo con el corazón en la boca porque no saben que te ha sucedido y mucho menos entienden lo que te pasa por la cabeza! —Me gritó llena de enojo. Muy bien, se acabó, puedes irte al carajo también. —Deja de ser una niña inmadura, tú eres la que menos sabe acerca del mundo real que se esconde allí afuera y te va a ser imposible sobrevivir y salir adelante en un país en el que no conoces a nadie y en el que no eres nadie.

    Bien dicen que en momentos como estos es que llegamos a conocer a las personas tal cual son.

    —Nadie más que yo puedo saber lo difícil que fue soportar que el mundo te moldee a su gusto. Me da lástima que no hayas podido entenderme en realidad nunca, y te agradezco por haberme sacado varias sonrisas a lo largo de tantos años —murmuré—. Adiós Faith. Comenzaré a ser otra mujer a partir de este día, la tonta Ellie, la niñita de mamá, ha muerto.

    Colgué el teléfono y las lágrimas descendieron por mi rostro. Las limpié lo más pronto que pude y me puse de pie, nadie que me haga daño merece mis lágrimas. Caminé hasta la cocina y hallé una nota pegada en el refrigerador, con una preciosa y delicada caligrafía:

Buenos días, gatita. Hay comida en la nevera, he ido a trabajar y volveré en la noche. Por cierto, me tomé el atrevimiento de tomar una de tus prendas para poder saber tu talla de ropa. Luego te enterarás de qué se trata. Espero que pases un día agradable y por favor, te ruego que no salgas del apartamento si no quieres perderte en la gran manzana...Todo lo que puedas llegar a necesitar lo encontrarás en el departamento. Gracias por formar parte de esto, por haber aceptado ser mi esposa falsa. Prometo que te recompensaré por todo lo que estás haciendo por mí. Espero que tengas un lindo día y trata de tranquilizarte, deja todos tus problemas atrás. Hoy eres una nueva mujer que inicia una nueva vida a mi lado. Siempre voy a protegerte. No dejaré que nada te haga daño y no dejaré que vuelvas a derramar ni una sola lágrima.

Att: El hombre de tus sueños, Vicenzo.

    —Qué egocéntrico, señor Coppola...—rodé los ojos con una pequeña sonrisa en el rostro—. Pero, no imaginas lo agradecida que estoy contigo. Gracias por las bonitas palabras...Nunca nadie me ha dicho cosas tan lindas, significa mucho para mí.

    Debería empezar a acostumbrarme a la nueva vida que he escogido.

    A partir de este instante, he dejado de ser la patética Ellie, la tonta niña a la que sus padres no le dejan cumplir sus sueños, para ser la maravillosa esposa de un hombre atractivo y millonario.

    Quizás debería pedirle un favor a Vicenzo. Tal vez debería pedirle que me ayude a que mis padres me dejen en paz de una vez por todas.

    Lo pensaré, aún queda tiempo puesto que esta aventura apenas está comenzando.

    Lo que sí sé es que me dejaré llevar por el corazón y nunca por la razón, así no volveré a cometer los mismos errores que en el pasado.

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