Capítulo 5 Sin camino de retorno
Ellie
A veces quisiera desaparecer de este mundo para olvidar todo lo vivido y comenzar una nueva vida olvidando todo lo que pasé, pero, nunca habrá camino de retorno. Lo vivido no se puede borrar, y seguirá en nuestra memoria hasta que la muerte venga a buscarnos.
Es cierto que dicen que del pasado se aprende, que los errores nos hacen más fuertes en cuanto aprendemos de ellos, que sin haber superado cada obstáculo no podríamos llegar a nuestro destino final. Sin embargo, a veces nuestra mente no hace más que recordar todos los malos momentos que hemos vivido a lo largo de nuestra vida y los pocos recuerdos felices que tenemos, se evaporan de nuestra mente y nos cuesta mucho más pensar en ellos. El daño que me provocó mi familia durante mi adolescencia y mi transición a la adultez es algo que me sigue atormentando hasta el día de hoy. Intento no pensar en lo malo, en seguir con mi vida dejándolo todo atrás, pero, en cuanto veo la soledad que me rodea no puedo evitar recordar. Mi mayor deseo es que un día no tan lejano pueda seguir con todos mis sueños dejando los matices grises de lado.
Anhelo que el boceto de mi alma olvide sus colores tristes y empiece a teñirse de colores cálidos.
Estoy harta de recibir llamadas de Faith, a las cuales por supuesto no pienso responder ni estando loca. Quiero dejar toda mi vida atrás, empezar desde cero para poder hacer todo lo que no se me ha permitido durante todos estos años y ella tan solo se limita a pensar que mis deseos son egoístas, pero, el egoísmo solo ha sido de parte de mis padres. No necesito que las personas se encarguen de recordármelo todo, porque para ello tomé la decisión de huir de ese país.
Por favor, necesito comenzar de nuevo.
¿Es aquello tan difícil de entender para todas las personas que estoy dejando atrás con la decisión que he tomado?
Si bien es cierto la idea de conocer a la madre de Vicenzo me ha generado un tremendo dolor de cabeza, también entiendo que esto va a ayudarlo a que la mujer que le dio la vida no cometa un grave error del que pueda arrepentirse después y como mencioné con anterioridad, estoy dispuesta a lo mismo. Él ha accedido a dormir en el sofá que se encuentra en la sala para no incomodarme en la única habitación que hay en su departamento, cuya acción agradezco muchísimo. De igual manera, tuvimos una conversación muy importante respecto al contrato.
—Esto es algo que ya pactamos desde el primer momento —comunicó en cuanto puso un par de papeles sobre la mesa del comedor. Me apresuré en ponerme mis lentes para ser capaz de leer, sin embargo, él me detuvo antes de que lo intentara—. El contrato tendrá la duración de un año calendario, lo que significa que llegará a su fin un día como este dentro de un año, y que es el tiempo perfecto para elaborar nuestro plan sin inconveniente.
Un año puede significar muy poco tiempo y a la vez puede parecer una eternidad.
—Sí, recuerdo que fue la primera cláusula del contrato que existe entre tú y yo...—murmuré—. Entonces... ¿Qué más dice este dichoso contrato?
—En el mismo, se está especificando que recibirás una suma de seis mil dólares mensuales durante el tiempo que perdure el contrato. Tu trabajo es actuar como mi esposa, lo cual incluye acompañarme a reuniones de trabajo, reuniones sociales, fiestas familiares y a todo lugar que pueda requerir, esto tiene como fin aumentar la confianza en nuestra relación. Me encargaré de todo lo que puedas necesitar en cualquier momento; servicios de salud, alimentación, vivienda, transporte lo que significa que te otorgaré un automóvil en el que puedas dirigirte al lugar que necesites, vestimenta y actividades extracurriculares. Debes permanecer a mi lado, fingiendo actuar como una pareja común cuando sea necesario, el resto del tiempo puedes hacer lo que sea con tu vida, solo debes tomar en cuenta que eres mi novia para el que pregunte. Eso nos ayudará a no tener problemas luego por no saber mentir correctamente.
Bueno, este es un contrato tentador de varias formas. Aunque, todavía hay un par de cosas de las que me gustaría hablar antes de firmarlo.
—¿Qué hay sobre mi trabajo? Espero que no hayas olvidado que me prometiste un trabajo como economista en tu empresa, lo que me causará mucha tranquilidad y felicidad. Quiero hacer algo, algo más que no solo dedicarme a fingir ser tu querida esposa falsa.
—Tienes razón, te prometí un puesto en la empresa —apuntó—. Lo de tu trabajo como economista en la empresa sigue en pie y lo harás apenas conozcas a mi madre. Te daré todo lo que necesites, Ellie, así que no te dejes llevar por las preocupaciones de esa clase de cosas. Todo corre por mi cuenta, desde ahora voy a velar por tu bienestar.
No solo quiero que me cuides ni mucho menos, quiero demasiadas cosas de ti. Algunas cosas no puedo compartirlas contigo porque me moriría de pena al hacerlo. Apenas puedo respirar cuando estás cerca de mí.
Solo quiero que me des todo lo que necesito contra la pared.
Vicenzo Coppola, a pesar que estás hablando de un tema muy serio, me es inevitable dejar de ver tus labios.
Oh, lo siento, no era así.
Es que verte a los ojos, hace que tenga pensamientos indecentes.
¿Por qué no puedo dejar de pensar en cosas como esas y concentrarme en lo que es importante ahora?
—Gracias...Es lo único que puedo decir porque me siento demasiado conmocionada como para decir más...—las lágrimas amenazaron con salir y yo traté de evitarlas a toda costa—. Nadie, en toda mi vida, se ha preocupado por darme todo lo que necesito, solo han centrado su atención en criticar y en decirme aquello qué debo hacer porque ellos lo desean. Lo siento, no quiero jugar a actuar como la víctima, simplemente hay cosas que no se pueden decir de otra manera.
—Ámate a ti misma, y nunca regreses al lugar que tanto daño te hizo. Prioriza el amor que te tienes a ti misma, concéntrate en tu paz mental y en buscar la felicidad propia. Eres increíble y es momento de que comiences a vivir por ti misma. Haz lo que quieras hacer siempre con la cabeza en alto, nunca regreses donde fuiste herida en el pasado. Sigue adelante porque tienes una vida entera por vivir y disfruta de quién eres, tú eres la única estrella que debe brillar en el cielo, en tú cielo.
Contuve las lágrimas y jugué con mis manos. Nadie se ha preocupado tanto por mí y es difícil aceptar que alguien se ha tomado el tiempo de decir unas cuantas palabras que pueden ayudarme a salir adelante o que pueden hacerme sentir amor.
El amor o el cariño no se demuestra a través de regalos ni presentes, se demuestra a través de hechos.
Aunque, esto no es amor, así que pienso definirlo como preocupación o empatía.
—Gracias, por las palabras y por la oportunidad de salir adelante ahora que tanto lo requiero. Haré mi mejor esfuerzo para ser la esposa perfecta, no dudes de ello, no interesa lo que tenga que hacer. ¿Y entonces dónde se supone que debo firmar? Lo haré con gusto.
—¿No quieres saber nada más? —preguntó enarcando la ceja con curiosidad—. Puedes preguntar lo que sea, Ellie. Es el momento adecuado para aclarar cualquier duda que tengas.
—Cuando tu madre te otorgue la herencia, te pido que te encargues de que ninguna cantidad de dinero llegue a mi cuenta —no deseaba tener problemas con eso. No quiero ser una mujer abusiva ni aprovechada, de por sí ya que he superado mis propios límites al aceptar un contrato con el italiano.
—Todo será como tú quieras, cariño, no voy a forzarte a nada en lo absoluto. Toda decisión que haya que tomar lo haremos entre ambos porque vamos a actuar como un matrimonio —volvió a sonreírme y asentí.
Tomé la pluma entre mis manos y firmé, de la mejor manera posible, ese pedazo de papel que va a cambiarme la vida para siempre, ya sea para bien o para mal.
Cuando firmé el bendito papel, di por sentado que ya no hay vuelta atrás para lo que acabo de hacer. Aunque el que no arriesga no gana y no estoy dispuesta a perderlo todo y quedarme en la calle. Tengo que admitir que me he convertido en su esposa falsa por necesidad, sin embargo, esto me está agradando más de la cuenta. Al fin y al cabo, se trata de un hombre atractivo y respetuoso que intenta hacer algo por su madre y quién soy yo para negarle algo.
—Lo he firmado ya, Vicenzo. Gracias por haberme hablado sobre el contrato con paciencia y por dejar en mis manos un asunto tan grande como este —me puse de pie, quitándome los lentes de lectura y mirándolo a los ojos—. Te recuerdo que en unas horas tendremos una cita importante con tu madre, de la cual depende la credibilidad de esta relación al cien por ciento y necesito vestirme. También repasaré un par de cosas, no quiero cometer errores en lo absoluto. Por favor te pido que intentes hacer lo mismo.
—Haré lo mismo, gatita, avísame cuando estés lista —indicó y asentí, dirigiéndome a la habitación para buscar algo que me convenciera. Él compró demasiada ropa para mí, pero, necesito usarla cuando sea adecuada según la ocasión.
Dejaré de usar pantalones de mezclilla con cardigans y botines para convertirme en una dama que use ropa de marca, tacones altos y joyas adornando su cuello como si de un trofeo se tratase.
Me costó bastante tiempo hallar el vestido y maquillaje indicado para la primera vez en que tendría el gusto de entablar una conversación con la señora Coppola. Le agradecí al cielo que me encantara el diseño de modas, o de lo contrario no tendría por dónde empezar.
—¡Vicenzo cariño! ¿Puedes venir un momento? —grité en cuanto terminé de vestirme y maquillarme—. Me gustaría que me diera su opinión sobre este atuendo.
—¡Ya voy Ellie! —respondió y sonreí. Él apareció tan solo unos momentos luego de eso y sus ojos se iluminaron al verme.
Quiero creer que le gusta cómo me veo.
Quiero gustarte, Vicenzo.
—¿Crees que me veo bien? —esbocé una mueca, visualizando mi reflejo en el espejo y pensando en qué tan correcto es todo este espectáculo que estamos a punto de empezar. Puede que hayamos perdido la cabeza, sin embargo, a final de cuentas, esta es la última opción que él tiene para que su madre no le deje la herencia a quien no lo merece y termine perdiendo su valor por completo mientras que otros se aprovechan de su jugosa fortuna. A pesar de que la vida es injusta en ocasiones.
—¿Que si te ves bien? —se burló, borrando la sonrisa de mi rostro de inmediato.
—No es una broma, lo prometo. Tan solo comienzo a cuestionar mis destrezas. Debes comprender que no dejo de sentirme ansiosa por conocer a tu madre —suspiré, a pesar que estuviera usando un bonito vestido negro elegante con un pequeño escote y que llegaba hasta mis rodillas, un par de tacones dorados y una preciosa joya que adornaba mi exuberante pecho—. Necesitamos que tu madre piense que nos amamos, así va a creer que este amor es real y no cuestionará nuestras decisiones en ningún momento. Además, tengo que parecerle una buena mujer para ti.
—Te ves tan apetecible que lo único que se me cruza por la cabeza es besarte como te lo mereces y después...—se calló. Supongo que ha pensado que está perdiendo los estribos y pasándose de la raya, no obstante, me encanta cuando se comporta de tal manera.
Nuestros ojos se conectaron a través del espejo y un escalofrío me recorrió toda la columna dorsal.
A la mierda el autocontrol, no necesito que finjamos comportarnos adecuadamente. Lo que necesito es que nos dejemos llevar por lo que nuestros cuerpos desean recibir del otro.
—¿Sí? ¿Qué sucederá después? —me di la vuelta, colocando las manos sobre sus hombros y obligándolo a mirarme. Me encanta fastidiarlo un poco. — ¿Qué es eso que no te atreves a decirme?
—Es una lástima que nadie te haya amado como la preciosa joya que eres...—con la yema de sus dedos, recorrió mi clavícula entera. Empezaba a calentarme, y traté de disimular al morderme el labio. —Es una lástima que una obra de arte como tú todavía no haya sido explorada.
Puede que debas ser tú quien descubra los más grandes tesoros.
—Hazme tuya...Deja de dar tantas vueltas para hacer lo que tú y yo deseamos hacer —coloqué un dedo sobre sus labios—. He visto como me miras, y quiero continuar con aquello que dejamos pendiente hace un par de días.
Él, repentinamente, se alejó de mí causándome un sentimiento de vacío. Me estoy acostumbrando a su presencia tan rápido que me dolerá cuando deba irme de su lado.
—¿Qué crees que haces Vicenzo? Ni siquiera te atrevas a dejarme así —casi le rogué y a pesar de mi petición, él siguió caminando sin prestarme ni un minuto de tiempo —¡Vicenzo Coppola no te atrevas a dejarme aquí sola sin el sexo que merezco!
Ellie Stewart suena como una desesperada.
Pero... ¿Acaso es malo disfrutar de la vida sexual de una mujer? Por supuesto que no, aunque la sociedad nos juzga por ello.
—¡Vicenzo Coppola deja de fingir que no estás escuchándome! —Grité, de acuerdo debería buscar la forma de calmarme porque suelo ser bastante impulsiva la mayoría de las veces.
—No estás lista para todo lo que te depara, mi gatita...—me guiñó el ojo poniéndome nerviosa. En definitiva, no puedo lograr que este hombre no cause nada en mí. —Por supuesto que no estás lista para manejarlo.
Sus pronunciados músculos, su sonrisa coqueta y esos hermosos ojos solo me excitan cada vez que los veo.
Por favor, te ruego que dejes de pensar en lo que está bien y en lo que está mal y que comiences a hacer lo que tus instintos piden.
—¿Cómo puedes saber si estoy lista si aún no me has probado? —suspiré, empiezo a sentirme frustrada sexualmente porque lo deseo y no puedo contenerme, estoy segura que no seré capaz de continuar así por más tiempo—. Vicenzo...Amor... ¿Podrías tocarme? Podemos hacer todo lo que queramos, no tenemos por qué buscar autocontrol.
—Gatita, todavía no estás lista —pasó su lengua por sus labios, llevándome a un nuevo nivel de excitación—. Sé que no podrás manejarlo, así que no estás lista para todo esto. Confía en mí cuando te lo digo.
—Oh, joder, no juegues con fuego si no estás dispuesto a apagarlo.
—No hagas crecer un tronco si no estás dispuesto a vaciarlo...—susurró—. Gatita, también tengo ganas de probarte, sin embargo, debo saber qué tan dispuesta estás a hacerlo todo por obtener placer a cambio.
—Estoy dispuesta a hacerlo todo por usted, mi señor...—relamí mis labios. Sabía que aquello iba a calentarlo, por lo que no dudé en decirlo—. Si usted pide, yo lo hago...Recuerde que soy solo suya.
Lo atraje hacia mí nuevamente, quedando frente al espejo con marco de madera que estaba frente a nosotros.
No imaginas todos los escenarios que acabo de crear en mi cabeza, no imaginas todo lo que deseo que suceda entre tú y yo en este instante.
—¿Te gustaría que te folle frente a este espejo para que veas lo bonita que te verías mientras te jodo con mi polla? —se burló.
—Por favor...—solté un pequeño gemido—. Haz lo que quieras, solo fóllame.
—¿Gatita está desesperada por la polla de papi? —comenzaba a burlarse más y más de mi estado de desesperación.
—Por favor...Haré todo lo que me pidas —me tomó por la mejilla y plantó un beso sobre mis labios.
Un beso que se sintió completamente distinto a todos los demás. Un beso que fue capaz de volverme loca, que ha despertado una pequeña parte de mí que hasta ahora desconocía.
—Deliciosa...—mordió el lóbulo de mi oreja, provocando que soltara otro gemido. Con sus grandes manos, fue delineando mi cuerpo a través del vestido. Oh, Dios mío estoy a punto de arruinar mi maquillaje —. No obstante, cariño, tenemos una cita pendiente con mi madre y no la vamos a incumplir por follar.
—Entonces, tendrás que prometerme que me joderás esta noche —acaricié sus hombros—. Tienes que prometerlo...Sabes bien que me he comportado como una buena chica y merezco un premio.
—Lo mereces todo mi amor...Pero...—se quedó callado, generando cierta curiosidad en mí.
—¿Qué sucede mi señor? —Este juego de dominación me está gustando más de lo que creí.
Esperaré a recibir una respuesta que sea de mi agrado.
—No creo que estés dispuesta a ceder ante el placer como una sumisa, no podrías controlarlo todo y mucho menos soportar tanto dolor...—murmuró con sensualidad en mi oído antes de alejarme y dejarme allí con una gran interrogante.
¿A qué se refería acerca de si estoy dispuesta a ceder ante el placer bajo la sumisión y si puedo soportar tanto dolor?
Yo... ¿En qué me he metido?
Necesito averiguar a qué se refería Vicenzo cuando mencionó la sumisión, el placer y el dolor... ¿Esas tres cosas juntas acaso se pueden combinar?
Como fuera, me encantaría que me destrozara esta noche.
