Capítulo 78 Entonces, solo quise morir

Vicenzo

El aire en Milán es distinto al de Nueva York. Aquí no hay estruendo, solo un silencio señorial y frío que se cuela por los muros de piedra de mi despacho. Es un silencio que juzga. Las paredes de esta oficina han sido testigos de fusiones millonarias, de cierres de contratos que cambiaron e...

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