10. ¿Un monstruo?

—No has hecho nada— dijo él seriamente.

—¡Soy tu maldito cebo! No podía estar tranquila. ¿Cómo podía él?

—Y ahora trabajas para mí. Deberías estar agradecida— me acorraló contra la pared, mirándome severamente.

—No te estoy agradecida, porque si estoy haciendo esto, no es por ti ni por mí, es por...

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