20. Completamente fuera de sí

Corrí como loco hacia la casa de Fernando, solo para que me dijeran que el dueño de la casa estaba ocupado. Ya sabía con qué, y la ira me consumió.

Había llegado tarde; los dos ya se habían acostado como una pareja de animales en celo.

Decidí esperar en la biblioteca. Me hubiera gustado estar solo...

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