32. La boda no deseada

—Hay detalles que no necesitas saber. Todo lo que pido es que uses ese chaleco para lo que pueda pasar —dijo cuando nos despedimos—. Confía en mí, Margaret.

—Está bien, pero ten cuidado…

—Tú también —me besó de nuevo.

—Nikolay…

—Ve ahora, no queremos que tu acompañante sospeche.

—Sí… Hasta maña...

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