33. Quédate con él

El disparo sonó de nuevo, pero esta vez estaba dirigido a Fernando. Él solo sonrió cínicamente y se movió a un lado, dejándome frente a la bala. Afortunadamente, llevaba puesto el chaleco antibalas que Nikolay me había dado, así que no me inmuté.

Sin embargo, escuché otro disparo que alcanzó a Fern...

Inicia sesión y continúa leyendo