35. ¿La verdad?

Comencé a montarlo suavemente, aumentando gradualmente el ritmo a medida que el deseo entre nosotros crecía.

En el agua, el placer era aún más intenso, y me excitaba de una manera que apenas podía describir. Pero él debió sentir lo mismo porque me levantó en sus brazos y me sacó de la bañera para l...

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