Historias de citas

Incapaz de formar palabras ante la extraña pero indudablemente dulce petición y aún más dulce intención, ella simplemente lo miró.

Cuando no le respondió durante un largo rato, él sonrió tomando el silencio como un sí y declaró:

—Está bien, salgamos—, agarró su mano y la llevó escaleras abajo con ...

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