Promesa

—No, tengo hambre —gimió ella mientras colocaba sus manos sobre sus hombros. Él estaba de rodillas, mientras ella estaba en la mesa con las piernas abiertas y su cabeza entre ellas.

—Dame un minuto y estarás gimiendo otra cosa —respondió él, acariciando con sus dedos su muslo interno.

—No —dijo el...

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