Capítulo 97

—Sí, Zion, su hijo.

Tenía razón. Aaron no era una mala persona, y de hecho sonaba como una persona dulce.

—No puedo confiar en él —reveló, colocando su mandíbula en sus palmas, apoyada por los codos en el mostrador—. Sus pensamientos gritan que no es de fiar en mi cerebro, a pesar de mi memoria va...

Inicia sesión y continúa leyendo