Capítulo 10

El martilleo implacable en la abertura sobre ellos hizo que el polvo les cayera en el cabello y los hombros, obligándolos a toser. En cuanto hubo un agujero del tamaño de un balón de fútbol, las paredes se detuvieron de golpe, como si la brecha hubiera activado alguna alarma que pausó el movimiento ...

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