CAPÍTULO SETENTA

P.O.V. DE VIVIAN

—Mi Alfa, me llamaste. Aquí estoy. Tu deseo es mi mandato— Alejandro se sometió ante Derek como un sacrificio viviente. Los cánticos de alabanzas a Derek no provenían de un lugar de felicidad. Más bien, transmitían dolor y angustia. Podía percibirlo en su tono.

Empezaba a sentir l...

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