¿Ahora qué?

Pierce se puso las manos sobre la cabeza y empezó a caminar en círculos.

—Pierce... por favor, di algo.

—Solo dame un minuto —exigió mientras intentaba recomponerse—. ¿Estás embarazada?

—S-sí, estoy embarazada.

—¿Y el bebé es mío?

—No habría volado hasta Texas para decirte que estaba embarazada...

Inicia sesión y continúa leyendo