Avanzando

Arianna aseguró la puerta y empezó a lidiar con las montañas de cajas sin abrir. Apenas iba a la mitad de una cuando escuchó que llamaban a la puerta.

—Juro por Dios que, si ese chico volvió… —murmuró, mientras regresaba hacia la entrada.

—Te di mi dirección solo para emergencias —arrastró las pal...

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