Come primero, juega después

—¿No es adorable, Reggie? —chilló Arianna, sosteniendo a su gato de patas cortas frente a Reggie.

—¿Puedo ser honesto contigo, Ava?

—Por supuesto.

—Yo esperaba ver algo un poquito menos peludo —dijo Reggie, haciendo que Arianna sucumbiera a un ataque de risitas—. Perdón por burlarme.

—No pasa na...

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