Capítulo 38 38

—Cuando nadie te obligue a regresar, ¿vas a seguir volviendo por mí?

El tren entró en la estación con un chirrido que me dio ganas de odiarlo.

Miré a Ciro.

—Eso no se pregunta cuatro minutos antes de subir a un tren.

—Tengo tres ahora.

—Peor.

—Respóndeme.

Apreté su mano.

Podía decirle que sí.

Pod...

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