Capítulo 47 47

—Entonces mañana no pienso dejarte dormir hasta que lo hagas.

—Eso suena a amenaza.

—Es una promesa.

—Qué pesado.

—Mañana.

Colgué con una sonrisa que me duró demasiado.

El jueves trabajé fatal.

Vera lo notó a las once.

—Has leído el mismo correo tres veces.

—Estoy concentrada.

—Estás esperando a alg...

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