Capítulo 101 Voy a destruirte

Alexandro

El comedor principal de la mansión se ha convertido en una sala de juicios donde el aire que respiramos sabe a ceniza y cálculo frío. Los cubiertos de plata chocan contra la porcelana con un sonido rítmico que apenas logra enmascarar la tensión latente en la mesa.

Tengo los nudillos blanco...

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