Capítulo 24 No es una invitación

Alexandros

Puedo ver en sus ojos la batalla interna que está librando. Se debate desesperadamente entre decirme la verdad o guardárselo para sí misma. En ese instante me doy cuenta de mi propia actitud: joder, a mí debería importarme un carajo lo que le pase a esta chica. No es mi responsabilidad.

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