Capítulo 53 No la cagues

Alexandro

El crujido de la madera fina resentida bajo mis puños resuena por todo el despacho de la mansión. Apoyo los nudillos sobre el escritorio de caoba maciza y dejo caer la cabeza un segundo, inhalando el olor a cuero e incienso de la estancia. Sin embargo, mi nariz se niega a olvidar ese maldi...

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