Capítulo 96 Estabamos esperandóte

Alexandro

Empiezo a bajar la imponente escalinata de mármol que conduce al primer piso, sintiendo que todo se me revuelve por dentro.

Las palmas de las manos me sudan levemente y aprieto los puños dentro de los bolsillos del pantalón para frenar el temblor de mis dedos. Estuve a un maldito segundo d...

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