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Cuando Hania mencionó a David, había un destello en sus ojos, y solo entonces sus ojos se llenaban de calidez.

Detrás de la espalda de Miles, sus manos se apretaban fuertemente, sin dejar que Hania lo viera, y aún tenía una sonrisa relajada en su rostro.

—¿Cómo vas a tratar a tus enemigos?

—¡En e...

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