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—No, no duele. Me siento bien. No te preocupes —consoló Hania.

Gia, con sus labios de miel, y Zac no podían dejar de elogiar a Hania.

—Mami, eres la más hermosa, y por eso soy linda. ¡Mami, eres la persona más linda y hermosa del mundo!

—Tiene razón, mami. Te quiero más que a nadie —Zac seguía as...

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